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Comercio exterior · Incoterms
Lectura operativa de las reglas más usadas en embarques marítimos
FOB, CIF y DAP no se diferencian por lo que dicen los manuales, sino por lo que ocurre cuando el contenedor ya está en el depósito y hay que coordinar con el agente de flete. En carga consolidada, esa coordinación se vuelve más fina: cada embarque parcial tiene su propio exportador, su propia documentación y su propio horario de entrega, pero todos comparten el mismo cierre de contenedor.
Con FOB, el exportador entrega la carga a bordo y desde ahí el comprador asume el flete y el seguro. El problema práctico aparece antes: quién paga los gastos de terminal, quién responde por una estadía si el buque se atrasa y cómo se documenta la entrega en el puerto de origen. Con CIF, el exportador contrata el flete y el seguro, pero el seguro suele cerrarse tarde, cuando el valor asegurado ya no coincide con la factura definitiva. Con DAP, la carga viaja hasta el destino acordado y el exportador sigue respondiendo por el trayecto terrestre final, un tramo donde los tiempos rara vez son los previstos.
El punto donde más discusiones se generan no es la transferencia de riesgo en abstracto, sino la prueba de esa transferencia. Un recibo de depósito con fecha y hora, un correo del agente confirmando el ingreso de los bultos y una nota de entrega firmada evitan que semanas después el comprador discuta quién pagó una estadía o un gasto de terminal. En consolidación, esa documentación debe separar cada embarque parcial: si un bulto llega tarde y retrasa al grupo, conviene que quede registrado por escrito.
Antes de cerrar el contenedor, revisá tres cosas: que el Incoterm pactado coincida con quién está contratando realmente el flete, que el seguro esté emitido con el valor correcto y que la entrega al depósito quede documentada con fecha. Nada de eso reemplaza al contrato, pero es lo que en la operación diaria evita que un malentendido se convierta en un costo no previsto.
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